jueves, diciembre 03, 2009

truenes

Más tarde que nunca, me dispongo a escribir el post de la semana. La neta al principio pensé que iba a estar bien fácil, pero mientras más lo pensaba, más complicado se me hacía saber por dónde atacar el asunto, pero ya que esta honorable columna se ocupa de las reclamaciones, me ocuparé de las cosas más pinches de tronar con alguien.


En primer lugar está la incertidumbre, es que no hay un manual de procedimientos para tronar con alguien.

-¿Me veré muy ardilla si la borro de mis contactos de msn, feisbuk, maispeis, jaifai, tagged, tuiter, etc.? ¿O me espero a que ella me borre?

-¿Qué chingados hago con las tres toneladas de cochinadas que tengo de ella? Cartitas, regalos (obvio, no los caros. No voy a tirar el ipod que me regaló a la basura. Ando herido pero no soy pendejo), tarjetas, el sweater que dejó en el carro, el cepillo de dientes que usaba cuando se quedaba en mi casa, etc. ¿Los tiro? ¿Los quemo? ¿Los regalo? O ¡ya sé! Primero les prendo fuego, luego los tiro y regalo las cenizas… pero… ¿y si a la hora de la hora regresamos?




-Las fotos ¿qué pedo? La lógica diría que las rompiera, tirara o borrara de mi cel y disco duro… pero en unas sale mi tía Chuchis, y ella qué culpa tiene, o resulta que está junto a mi en toooooodas las fotos de mi graduación, pos tampoco es para tanto y tampoco voy a photochopiar 300 fotos. Entonces ¿qué les hago?

-Resulta que acabamos de la chingada, no nos hablamos, no nos dirigimos la palabra. ¿Y su familia? ¿Le dejo de hablar a todos? ¿A su hermano? Está cabrón porque trabajamos juntos, de hecho por eso la conocí… ¿Y si le dan un ascenso? ¿Y si se vuelve mi jefe? ¿Y si me corre?

-Y la más grande interrogante. ¿Cuánto tiempo dejo pasar para invitar a salir a su amiga?



Pues con todo lo que ha avanzado la ciencia, no hay respuesta para esas preguntas. Lo que sí puedo hacer es recomendar algunos tips para que cuando pase, el madrazo no sea tan fuerte…


-No compren nada entre los dos, igual un pulparindo o un pomo, no hay bronca. Pero he sabido de gente lo suficientemente estúpida como para comprar un coche entre los dos, o una computadora, es más, supe de un par de imbéciles que dieron el enganche para un depto. Para acabar pronto, no compren entre los dos nada que supere el valor de cuatro caguamas (cervezas, no tortugas)


-Jamás, bajo ninguna circunstancia, se hagan de una mascota que es de “los dos”. He visto divorcios en los que la repartición de la casa y los hijos es menos complicada que la discusión de ¿Y quién se va a quedar con fluffy?


-No sé si haya algún equivalente a esto para las chavas, pero si eres hombre. No andes con ninguna mujer cuyo papá sea judicial, o tenga un hermano campeón nacional de kickboxing (a menos que tu seas campeón mundial) y si ya cometiste la estupidez, ni por error permitas que el truene sea porque ella te cachó poniéndote el cuerno. Esta parte es seria, yo conocí a un wey que le puso el cuerno a su chava, y ella por ardilla lo acusó de violación y como el papá de ella era agente del M.P. al cuate le dieron tanque en dos patadas y ahorita está condenado a 12 años.


-La peor de todas, nunca, jamás, bajo ninguna razón, ni borracho, ni drogado, ni de ninguna forma, te tatúes su nombre o sus iniciales. Ni aunque ya te vayas a casar, ni aunque ya estés casado, ni aunque tengas 50 años de casado, no te hagas ese tatuaje. (Wazzup, dude?!)



Ya para despedirme déjenme platicarles que lo peor que me ha pasado ha sido terminar una relación por culpa de un tercero… digo, el primero y el segundo se los perdoné, pero ya el tercero me pareció que se estaba pasando de yemas. Por eso, secundo el concepto de otro blog: Si pones el cuerno… ¡¡Güevos!!

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